Todo efecto mágico consta de tres partes o actos.
La primera parte es la presentación. El mago muestra algo ordinario: una baraja de cartas, un pájaro o una persona. El mago lo exhibe. Os puede invitar a que lo examinéis para que veáis que no hay nada raro, que todo es normal. Pero, claro, probablemente no sea así.
El segundo acto es la actuación. El mago, con eso que era ordinario, consigue hacer algo extraordinario. Entonces intentaréis descubrir el truco, pero no lo conseguiréis porque, en el fondo, no queréis saber cuál es. Lo que queréis es que os engañen.
Pero todavía no aplaudiréis. Que hagan desaparecer algo no es suficiente, tienen que hacerlo reaparecer. Por eso, todo efecto mágico, consta de un tercer acto: el prestigio.
En esta escena de una famosa película romántica podemos apreciar estos tres actos en materia amorosa gracias a la gran actuación de Ryan Gosling. En un primer momento la aborda mostrándose seguro e insistente, directo y claro, es el primer acto. Seguidamente, después de captar la atención de la joven consegue que ella quiera ser engañada, que entre en el juego y caiga en sus redes, se trata de la segunda parte o acto. Por último llegamos al prestigio del truco, el maestro vive por su truco, El es el truco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario